El mito de la caja de pandora nos cuenta que cuando esta fue abierta de ella escaparon todos los males del mundo y que lo único que quedo en ella fue la esperanza, y como dice el adagio popular la esperanza es lo último que se pierde, y junto con la esperanza están las ilusiones, las fantasías, los sueños y los ideales, es difícil creer como una palabra puede encerrar tantas emociones y sensaciones juntas , pero parece ser que nos acostumbramos a vivir en mundos imaginados e idealizados, somos enteramente ciegos y solo vemos lo que queremos ver lo que nos conviene lo que nos hace sentir más cómodos pero "duele la realidad duele, la fantasía solo se queda en los sueños" , aunque esa realidad duele porque no la negamos, porque preferimos engañarnos, y alimentamos nuestra vida de esperanza con todo lo que conlleva sentir eso, vivimos pretendiendo engañarnos constantemente ocultando aterradores verdades que amenazan con nuestra calma, pero esa calma nos impide crecer como personas, y es que le tenemos tanto miedo al dolor, como si fuese algo malo, como si no nos sirviera para fortalecer nuestra alma y nuestro espíritu, se nos olvida que "si el problema tiene solución no hay porque preocuparse, si el problema no tiene solución no vale la pena preocuparse", y cuando ya no hay solución ya no hay esperanza y si no hay esperanza ya no hay porque aferrarse a nada, entonces ya no hay dolor, y si la esperanza es lo último que se pierdo creo o quiero creer que ya he llegado a lo último ya no hay esperanza en mi, y espero dejar de sentir dolor.

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